"Marlowe es más cruel que Shakespeare. En su obra no hay compasión ni piedad para las víctimas, que son privadas también de sus últimos vestigios de humanidad. Las cabezas cortadas son como desventuradas gallinas empollando una traición.
·····La crueldad de Marlowe no es desinteresada. Dedica tres de sus obras a describir otras tantas religiones: islamismo, judaísmo y cristianismo. En Eduardo II lucha cuerpo a cuerpo con una cuarta religión, una religión contemporánea: la monarquía, el poder por la gracia divina. Eduardo II es como una obra histórica de Shakespeare que hubiese sido reducida a la sustancia, sin una muestra de compasión o de indulgencia por parte del mundo. El Gran Mecanismo se presenta completamente al desnudo. El rey es un bufón temerario, cínico, cobarde, débil. No es ni siquiera cruel; lo que pasa es que tiene caprichos crueles. La reina tiene algo de mujer amorosa y de vulgar ramera. Incluso la corona está exenta de nobleza. Es como un disco de oro que los señores feudales intentan robarse unos a otros. Todos ellos están manchados de barro; las amantes del rey y los amantes de la reina. Esa obra de Marlowe nos impresiona todavía por las enormes dosis de odio que contiene. Eduardo II reza mientras agoniza. Tendría que haber muerto como Marlowe, blasfemando.
·····Comparado con Marlowe, Shakespeare parece no sentir odio. Él concede momentos de humanidad incluso al rey."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 452.
Shakespeare es inagotable, no necesita justificación. Siempre he tenido ganas de tener un lugar donde anotar diversos aspectos sobre su tiempo, su biografía, su obra, lo que le ha seguido, bueno y malo. El estímulo inicial son las espléndidas palabras que el Marqués de Bradomín y Rubén Darío le dedican en "Luces de Bohemia", de Ramón María del Valle-Inclán. No me he podido resistir a compartirlas.
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sábado, 31 de julio de 2010
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sábado, 10 de julio de 2010
"El gran crimen, el crimen que realmente da sentido a la historia, es el asesinato del rey. Después los asesinatos continúan hasta que el asesino muere asesinado. El regicida se convertirá en el nuevo rey [ver nota*]. Así es en Ricardo III y en otro dramas reales. Y lo mismo ocurre en Macbeth: el gran rodillo de la historia se ha puesto en marcha y los aplasta a todos, uno por uno. Pero en Macbeth esta sucesión de crímenes no obedece a la lógica del Gran Mecanismo, sino que resulta más buen una pesadilla terrorífica que es imposible detener.
[Nota*: No siempre es cierto que sea el regicida quien se convierta en rey. En el mismo Macbeth, que Kott cita, el nuevo rey será un rey legítimo, Malcolm, hijo de Duncan. Lo que no invalida en absoluta lo que él llama el Gran Mecanismo.]
[Nota**: Respecto a la lucha entre la luz y las tinieblas, es una metáfora demasiado inscrita en el pensamiento medieval cristiano como para leerla de forma tan simplista. El nacimiento de Jesucristo se produce simbólicamente en el solsticio de invierno -la noche más larga, el día más breve- porque supone el inicio de la victoria de la luz sobre las tinieblas. Todo en las iglesias simboliza la luz: el góticio, por ejemplo, logra que las paredes se iluminen. Es a partir de ahí que debe interpretarse la frase de Lady Macbeth.]
Macbeth: ¿Cómo es la noche ahora?Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 134.
Lady Macbeth: Está midiendo sus fuerzas con el día, por ver quién vence [ver nota**]."
[Nota*: No siempre es cierto que sea el regicida quien se convierta en rey. En el mismo Macbeth, que Kott cita, el nuevo rey será un rey legítimo, Malcolm, hijo de Duncan. Lo que no invalida en absoluta lo que él llama el Gran Mecanismo.]
[Nota**: Respecto a la lucha entre la luz y las tinieblas, es una metáfora demasiado inscrita en el pensamiento medieval cristiano como para leerla de forma tan simplista. El nacimiento de Jesucristo se produce simbólicamente en el solsticio de invierno -la noche más larga, el día más breve- porque supone el inicio de la victoria de la luz sobre las tinieblas. Todo en las iglesias simboliza la luz: el góticio, por ejemplo, logra que las paredes se iluminen. Es a partir de ahí que debe interpretarse la frase de Lady Macbeth.]
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martes, 6 de julio de 2010
"[...] en las tragedias reales de Shakespeare sólo existe odio, deseo y violencia; lo único que funciona es ese Gran Mecanismo que convierte a los verdugos en víctimas y a las víctimas en verdugos."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 90.
[Nota: Tanto los sentimientos como las situaciones que los provocan son la pulsión de la energía pura que Shakespeare descubrió ya en Tito Andrónico, lo que elemina de cuajo, en lo que respecta a la escena, el interés por los valores morales. Pero eso no es del todo cierto. A lo largo de un argumento cada vez más perturbador a causa del odio y de los crímenes, los valores morales acaban resurgiendo del mismo núcleo del mal. Se restablece de este modo el equilibrio en el sentir del público, tras haber sido arrastrado por las pasiones.]
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 90.
[Nota: Tanto los sentimientos como las situaciones que los provocan son la pulsión de la energía pura que Shakespeare descubrió ya en Tito Andrónico, lo que elemina de cuajo, en lo que respecta a la escena, el interés por los valores morales. Pero eso no es del todo cierto. A lo largo de un argumento cada vez más perturbador a causa del odio y de los crímenes, los valores morales acaban resurgiendo del mismo núcleo del mal. Se restablece de este modo el equilibrio en el sentir del público, tras haber sido arrastrado por las pasiones.]
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"Empezamos nuestras reflexiones con aquella metáfora de la gran escalera de la historia. Leopold Jessner utilizó, precisamente, una escalera vacía para su puesta en escena de Ricardo III en el Schauspielhaus de Berlín. Esta metáfora tiene sus consecuencias filosóficas y también es fecunda desde el punto de vista teatral. No existen reyes buenos y malos, sólo reyes, cada uno en su peldaño de esa misma escalera; cambian sus nombres, pero siempre un Enrique echará abajo a un Ricardo, y viceversa. Las obras históricas de Shakespeare son dramatis personae del Gran Mecanismo. Pero ¿qué es ese Gran Mecanismo que empieza a los pies de la escalera y al que está sometido todo el reino? ¿Qué es ese mecanismo cuyas ruedas dentadas son los grandes señores y los asesinos a sueldo, que fuerza a la violencia, a la crueldad y a la traición, y que exige víctimas sin parar?¿ ¿Qué es ese mecanismo, cuyas leyes hacen que el camino hacia el poder conduzca al mismo tiempo a la muerte? Ese Gran Mecanismo es para Shakespeare el orden de la historia en la que el rey es el ungido de Dios.
·
····················Ni toda el agua del áspero mar
····················puede quitar el óleo a un rey ungido.
····················El aliento de un mortal no puede deponer
····················al delegado elegido por Dios.
····························································(Ricardo III, III, ii)
·
El Sol gira alrededor de la Tierra y, con él, en orden jerárquico, las esferas, los planetas y las estrellas. En el universo de los planetas y el coro de los ángeles tienen un orden, que tiene su reflejo en la Tierra, en la jerarquía social. Hay señores y vasallos, y vasallos de vasallos. El poder real dimana de Dios, que a su vez es la fuente de todo el poder en la Tierra."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 80.
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····················Ni toda el agua del áspero mar
····················puede quitar el óleo a un rey ungido.
····················El aliento de un mortal no puede deponer
····················al delegado elegido por Dios.
····························································(Ricardo III, III, ii)
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El Sol gira alrededor de la Tierra y, con él, en orden jerárquico, las esferas, los planetas y las estrellas. En el universo de los planetas y el coro de los ángeles tienen un orden, que tiene su reflejo en la Tierra, en la jerarquía social. Hay señores y vasallos, y vasallos de vasallos. El poder real dimana de Dios, que a su vez es la fuente de todo el poder en la Tierra."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 80.
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"¿Qué hace Shakespeare para dramatizar la historia? En primer lugar la sintetiza al máximo, la condensa rabiosamente. Así consigue expresar que la historia es más dramática que los dramas particulares de Juan y de los distintos Enriques y Ricardos. El mayor drama consiste en el funcionamiento del Gran Mecanismo. Shakespeare resume años enteros en un mes, varios meses en un día; resuelve una gran escena en tres o cuatro parlamentos en los que se concentra la quintaesencia de la historia."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 50.
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 50.
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"[...] en todas las obras históricas de Shakespeare emerge la imagen de la historia en sí misma, por encima de las peculiaridades personales de cada uno de los reyes y usurpadores. Es la imagen del Gran Mecanismo. Cada uno de los capítulos sucesivos, cada uno de los grandes actos de Shakespeare es una repetición:
·
····················la incitadora loa de un lúgubre espectáculo;
····················elevado a lo más alto, para ser precipitada a lo más hondo.
·······················································································(Ricardo III, IV, iv)
·
Es exactamente esta la imagen de la historia, que encontramos en Shakespeare en reiteradas ocasiones, la que se nos impone con fuerza. La historia feudal es una larga escalera por la que sube un séquito de reyes. Cada escalón, cada peldaño que asciende, que le acerca al trono, está marcado por el crimen, el perjurio y la traición.
·····[...]
·····Desde el último escalón sólo es posible precipitarse al vacío. Los monarcas cambian, pero la escalera permanece. Y todos, buenos o malos, valientes o cobardes, nobles o innobles, ingenuos o cínicos suben por la escalera de la misma manera."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, págs. 45-46.
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····················la incitadora loa de un lúgubre espectáculo;
····················elevado a lo más alto, para ser precipitada a lo más hondo.
·······················································································(Ricardo III, IV, iv)
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Es exactamente esta la imagen de la historia, que encontramos en Shakespeare en reiteradas ocasiones, la que se nos impone con fuerza. La historia feudal es una larga escalera por la que sube un séquito de reyes. Cada escalón, cada peldaño que asciende, que le acerca al trono, está marcado por el crimen, el perjurio y la traición.
·····[...]
·····Desde el último escalón sólo es posible precipitarse al vacío. Los monarcas cambian, pero la escalera permanece. Y todos, buenos o malos, valientes o cobardes, nobles o innobles, ingenuos o cínicos suben por la escalera de la misma manera."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, págs. 45-46.
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sábado, 3 de julio de 2010
"Las obras históricas de Shakespeare llevan por título nombres de reyes: El rey Juan, Ricardo II, Enrique V, Enrique VI, Ricardo III, El rey Enrique VIII, que pertenece al ciclo de las obras históricas sólo desde un punto de vista formal, fue escrita parcialmente por Shakespeare en el ocaso de su carrera literaria. Aparte de El rey Juan, cuya acción comienza a finales del siglo XII y finaliza a principios del XIII, las obras históricas de Shakespeare cuentan la historia de las luchas por la corona inglesa que se produjeron desde finales del siglo XIV hasta los últimos años del siglo XV. Forman una epopeya histórica de más de cien años, dividia en capítulos que se corresponden con los principales reinados. Pero si se leen estos capítulos siguiendo un orden cronológico, siguiendo la secuencia de los reinados, llama la atención el hecho de que para Shakespeare la historia sea una materia inmóvil. Cada uno de los capítulos termina donde empezó. En todas sus obras la historia acaba en el punto de partida, describiendo un círculo. Esta reiteración de círculos invariables que dibuja la historia forman los sucesivos reinados de los reyes."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 40.
·
[Nota: Lo que le importa a Shakespeare es el motor de los círculos, que es la maldad, y cómo del mismo seno de la maldad resurgen las fuerzas del bien. Jan Kott, que da a esta concepción circular de la historia del nombre de Gan Mecanismo, no repara que no es sólo la maldad, el crimen, la violencia lo que interesa a Shakespeare -aunque éstos sean los elementos energéticos por excelencia en sus obras-, sino justamente las causas, mayormente éticas y sociales, de la restauración del bien.]
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 40.
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[Nota: Lo que le importa a Shakespeare es el motor de los círculos, que es la maldad, y cómo del mismo seno de la maldad resurgen las fuerzas del bien. Jan Kott, que da a esta concepción circular de la historia del nombre de Gan Mecanismo, no repara que no es sólo la maldad, el crimen, la violencia lo que interesa a Shakespeare -aunque éstos sean los elementos energéticos por excelencia en sus obras-, sino justamente las causas, mayormente éticas y sociales, de la restauración del bien.]
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