"Cuando, muy pronto, lleguemos al monólogo 'Ser o no ser' de Hamlet, habrá entre los miembros más ingenuops del público algunos ceños desconcertados al ver a un hombre que se pregunta si hay algo tras la muerte -'la tierra inexplorada de cuyas fronteras / ningún viajero vuelve'-, cuando ya le han dado pruebas, nada menos que su propio padre muerto, de la existencia del Cielo y el Purgatorio. Pero los espectadores más inteligentes sabrán que en este nuevo Hamlet hay, en realidad, dos obras, la antigua tragedia de venganza de Thomas Kyd, con un infierno verdadero al que el vengador puede enviar a su villano acuchillado, y un estudio minucioso de una mente agnóstica muy de su tiempo. ¿Pueden fundirse, en realidad, ambas tragedias?"
Anthony Burgess: Shakespeare. Ediciones Península, Barcelona, 2006, pág. 168.
Shakespeare es inagotable, no necesita justificación. Siempre he tenido ganas de tener un lugar donde anotar diversos aspectos sobre su tiempo, su biografía, su obra, lo que le ha seguido, bueno y malo. El estímulo inicial son las espléndidas palabras que el Marqués de Bradomín y Rubén Darío le dedican en "Luces de Bohemia", de Ramón María del Valle-Inclán. No me he podido resistir a compartirlas.
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domingo, 27 de junio de 2010
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