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jueves, 29 de julio de 2010

"El principal argumento que adujeron Brook y Olivier para justificar su puesta en escena de Tito era que, en esta obra, se hallaba, en bruto, el germen de todas las tragedias de Shakespeare. Sin duda el sufrimiento de Tito anticipa el infierno al que se va a tener que enfrentar el rey Lear. Si Lucio hubiera asistido a la Universidad de Wittenberg, en vez de ir al campo de los godos, seguro que habría vuelto convertido en Hamlet. Si Tamora, reina de los godos, hubiese echado un vistazo al interior de su alma se parecería mucho a lady Macbeth; Tamora no es consciente del asesinato, y Lavinia tampoco es consciente del sufrimiento que condujo a Ofelia a la locura. En una representación de Tito Andrónico -quizá más que en cualquier otra obra de Shakespeare- se logra entender hasta qué punto su genio consistió en dotar a las pasiones de una conciencia interior; así, consiguió que la crueldad dejase de ser sólo física. Shakespeare descubrió el infierno moral. Y también el cielo."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 436.

miércoles, 21 de julio de 2010

"En el teatro isabelino los hombres representaban los papeles femeninos. Era una limitación, como bien saben los historiadores del teatro. En la obra de Shakespeare los papeles femeninos son mucho más breves que los masculinos. Shakespeare conocía las limitaciones interpretativas de los actores jóvenes. Podrían interpretar el papel de una muchacha, y con dificultad también el de una mujer vieja. Pero ¿cómo podía un actor joven interpretar a una mujer madura? Por eso, en todas las obras de Shakespeare, más aún, en todo el teatro de la época isabelina, escasean los papeles de mujeres maduras. En el caso de los personajes de lady Macbeth y Cleopatra, ambas sexualmente maduras, sus papeles fueron abreviados y adaptados a las posibilidades interpretativas de los actores jóvenes. Lo saben muy bien todas las actrices que alguna vez han interpretado a Cleopatra o a lady Macbeth. Ambos papeles carecen de sustancia, como si alguien les hubiera arrancado páginas enteras, están llenos de lagunas. Shakespeare tenía miedo a mostrar a Cleopatra en escenas de amor, así que prefería que alguien relatara su vida amorosa. Nos habla de sus encantos físicos pero no los muestra. Los problemas sexuales que tiene Macbeth con su mujer no se aclaran del todo; o su lecho conyugal era tierra quemada o bien en aquel matrimonio la mujer desempeñaba el papel masculino.
·····Sin embargo, Shakespeare utilizó, al menos en dos ocasiones, esta limitación como tema e instrumento teatral de la comedia. Noche de reyes y Como gustéis se escribieron pensando en el hecho de que los papeles femeninos iban a ser interpretados por jóvenes actores. El juego de disfraces es aquí doble, como si se desarrollara en dos niveles superpuestos: un chico se disfraza de otro chico, que es, a su vez, una chica disfrazada."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 336.

sábado, 10 de julio de 2010

"Hay muchos asuntos oscuros en la relación entre Macbeth y lady Macbeth. Todos los grandes personajes de Shakespeare tienen varias caras, permiten varias interpretaciones. En esta pareja que no tiene hijos o cuyos hijos han muerto, lady Macbeth desempeña el papel de hombre. Le exige a Macbeth que cometa un asesinato como prueba de su virilidad, casi como un acto de amor. En las palabras de lady Macbeth siempre está presente el mismo tema obsesivo:
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····················Desde hoy
····················ésa será la cuenta que haga de tu amor. [...]
····················Eras un hombre cuando te atrevías.
················································································(Macbeth, I, vii)"
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Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, págs. 136-137.