"Entran los actores y Hamlet menciona una obra que fue representada 'a lo sumo una vez'. La obra 'no gustó a la multitud; era caviar para el público'. El primer actor suelta una larga parrafada de la pieza sobre la toma de Troya, Príamo, Pirro y Hécuba. Nos damos cuenta enseguida de qué obra se trata: Troilo y Crésida. El parlamento no aparece en la versión impresa; probablemente se suprimió durante los ensayos. La obra no gustó a nadie: nunca fue 'palmoteada' por el vulgo. Pero Shakespeare sigue considerándola una pieza excelente y está decidido a imponer el pasaje eliminado tanto a los actores como al público. No hay que desperdiciar un buen trabajo."
Anthony Burgess: Shakespeare. Ediciones Península, Barcelona, 2006, pág. 168.
Shakespeare es inagotable, no necesita justificación. Siempre he tenido ganas de tener un lugar donde anotar diversos aspectos sobre su tiempo, su biografía, su obra, lo que le ha seguido, bueno y malo. El estímulo inicial son las espléndidas palabras que el Marqués de Bradomín y Rubén Darío le dedican en "Luces de Bohemia", de Ramón María del Valle-Inclán. No me he podido resistir a compartirlas.
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domingo, 27 de junio de 2010
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