Mostrando entradas con la etiqueta personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personajes. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de julio de 2010

"El principal argumento que adujeron Brook y Olivier para justificar su puesta en escena de Tito era que, en esta obra, se hallaba, en bruto, el germen de todas las tragedias de Shakespeare. Sin duda el sufrimiento de Tito anticipa el infierno al que se va a tener que enfrentar el rey Lear. Si Lucio hubiera asistido a la Universidad de Wittenberg, en vez de ir al campo de los godos, seguro que habría vuelto convertido en Hamlet. Si Tamora, reina de los godos, hubiese echado un vistazo al interior de su alma se parecería mucho a lady Macbeth; Tamora no es consciente del asesinato, y Lavinia tampoco es consciente del sufrimiento que condujo a Ofelia a la locura. En una representación de Tito Andrónico -quizá más que en cualquier otra obra de Shakespeare- se logra entender hasta qué punto su genio consistió en dotar a las pasiones de una conciencia interior; así, consiguió que la crueldad dejase de ser sólo física. Shakespeare descubrió el infierno moral. Y también el cielo."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 436.

miércoles, 28 de julio de 2010

"Calibán era el amo de la isla desierta y, tras la partida de Próspero, vuelve a quedarse solo en ella. De todos los personajes de La tempestad es, sin duda, quien vive un drama más profundo. Quizá es el único personaje que no cambia. Todos los personajes parecen, por así decir, perfilados desde fuera con la ayuda de unos cuantos gestos determinantes. Incluso Próspero. El drama de este personaje es puramente intelectual. Su drama coincide con el de Ariel, pertenece al ámbito de los conceptos abstractos. Shakespeare dotó a Calibán, y sólo a él, de pasiones y de una biografía completa.
·····Calibán tuvo que aprender a hablar. No nos olvidemos de que la isla representa la historia del mundo. Miranda se encargó de enseñarle. Ahora, él se lo reprocha. El lenguaje es aquello que distingue a los humanos de los animales. Calibán a los buenos caníbales de Montaigne, aunque no tiene nada de buen salvaje. Ésta no es una isla utópica y la historia del mundo quedará despojada, paso a paso, de todas sus ilusiones. El uso del lenguaje puede convertirse entonces en una maldición y contribuir, incluso, a aumentar la esclavitud. En tal caso el vocabulario se limita a las maldiciones. Ésta es una de las escenas más amargas de toda La tempestad.
·
····················
Miranda: Me dabas lástima
·························y puse todo mi empeño en enseñarte a hablar. [...]
·························Cuando tú salvaje,
·························no sabías ni lo que eras; cuando sólo dabas gritos
·························tal una alimaña, yo te proporcioné palabras
·························con que expresar tus propósitos...
····················Calibán: Tu me enseñaste a hablar, y esto es lo que aprendí,
·························aprendí... a maldecir. ¡Que la peste roja te extermine
·························por enseñarme tus palabras!
···········································································(La tempestad, I, ii)
·
Para Miranda, Calibán es un hombre. Cuando se encuentre con Ferdinand por primera vez dirá: 'Éste es el tercer hombre que conozco' (La tempestad, I, ii)
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, págs. 420-421.

sábado, 17 de julio de 2010

"El tema de El rey Lear es la desintegración y el desmoronamiento del mundo [ver nota*] El rey Lear empieza como las obras históricas: con la división del Estado y con la abdicación del monarca, y termina como ellas: con la proclamación de un nuevo rey. Entre el prólogo y el epílogo hay una guerra civil. Pero, a diferencia de lo que ocurre en las obras históricas y en laas tragedias, el mundo no logra cicatrizar sus heridas. En El rey Lear no hay un joven Fortimbrás que no duda ante nada y que termina conquistando el trono de Dinamarca; tampoco un joven Octavio que se convierta en César Augusto; ni un noble Malcolm, que después de los crímenes de Macbeth, 'devuelve a las noches el sueño, y la comida a las mesas'. En los epílogos de las obras históricas y de las tragedias, el nuevo monarca invita a los presentes a asistir a su coronación. En El rey Lear no habrá ninguna coronación. Edgar no tiene a quien invitar: todos han muerto, muchos de ellos asesinados. Las palabras de Gloucester se han cumplido: 'Así este gran mundo se hundirá en la nada' (El rey Lear, IV, vi). Aquellos que han sobrevivido: Edgar, Albany y Kent, son como Lear 'simples despojos de la naturaleza'. [ver nota**]
·····Los doce personajes principales se dividen a partes iguales entre justos e injustos. La mitad son buenos, la otra mitad son malos. La división es igual de consecuente y abstracta como en una moraleja. Pero en esta moraleja todos acaban destruidos: los nobles y los innoblesd, los perseguidos y los que persiguen, los torturados y los toruradores. La vivisección durará hasta que el escenario quede vacío."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 209.

[Nota*: El tema es más bien el motivo por el cual se desintegra el mundo. Lo realmente importante es el análisis de la estupidez humana. Los buenos e inteligentes permanecen ocultos, a la espera de que los acontecimientos les permitan retomar las riendas de su destino, como falsos tontos.]

[Nota **: No estoy de acuerdo con esto último. Al contrario, tras el caos absoluto, y a pesar de que el bando victorioso ha sido el que reúne a las fuerzas del mal, los tres personajes citados representan las fuerzas del bien que se restauran.]
"Como personaje teatral, como caràcter, Lear es ingenuo, ridículo y tontorrón."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 185.
·
[Nota: De hecho, yo suelo llamarla una tragedia de locos y de tontos: todos lo son. Incluso la maldad de los malos es, esencialmente, tontoría, falta de previsión, incapacidad de penetrar y comprender el futuro.]