Mostrando entradas con la etiqueta Rey Lear. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rey Lear. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de julio de 2010

"Hay en El rey Lear -y eso es precisamente lo que Brook descubrió- una sucesión de demencia, pasión, soberbia. locura, autoritarismo, anarquía, humanidad y temor, cada uno de los cuales tiene su lugar y su tiempo concreto en la historia."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, págs 454.

jueves, 29 de julio de 2010

"El principal argumento que adujeron Brook y Olivier para justificar su puesta en escena de Tito era que, en esta obra, se hallaba, en bruto, el germen de todas las tragedias de Shakespeare. Sin duda el sufrimiento de Tito anticipa el infierno al que se va a tener que enfrentar el rey Lear. Si Lucio hubiera asistido a la Universidad de Wittenberg, en vez de ir al campo de los godos, seguro que habría vuelto convertido en Hamlet. Si Tamora, reina de los godos, hubiese echado un vistazo al interior de su alma se parecería mucho a lady Macbeth; Tamora no es consciente del asesinato, y Lavinia tampoco es consciente del sufrimiento que condujo a Ofelia a la locura. En una representación de Tito Andrónico -quizá más que en cualquier otra obra de Shakespeare- se logra entender hasta qué punto su genio consistió en dotar a las pasiones de una conciencia interior; así, consiguió que la crueldad dejase de ser sólo física. Shakespeare descubrió el infierno moral. Y también el cielo."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 436.

miércoles, 28 de julio de 2010

"Tito Andrónico no es la obra más violenta de Shakespeare. Hay más cadáveres en Ricardo III y El rey Lear es mucho más cruel"
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 435.

sábado, 17 de julio de 2010

"Kent regresa del destierro; para presentarse de nuevo ante su rey, tiene que disfrazarse.
·
····················Lear: ¿Qué ocurre? ¿Tú, quién eres?
····················Kent: Un hombre, señor.
················································································(El rey Lear, I, iv)
·
Un hombre desnudo carece de nombre. Antes de que empiece la moraleja, todos tienen que quedarse desnudos. Desnudos como gusanos.
Entonces Jobe se levantó, resagó su vestido y se rapó la cabeza. Luego cayó en tierra, adoró y dijo: 'Desnudo salí del vientre de mi madre, desnudo allí regresaré. (Job, I, 20-21)
Las imágenes bíblicas de este nuevo Libro de Job no son casuales. Edgar
dice:
·
····················Con ostensible desnudez he de afrontar
····················los vientos y las persecuciones de los cielos.
················································································(El rey Lear, IV, i)
·
Este motivo de la desnudez se repite con insistencia y constancia:
·
····················Anoche vi durante la tormenta a un hombe así
····················que me hizo pensar que el hombre es un gusano.
················································································(El rey Lear, IV, i)
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, págs. 211-212.
"[En El rey Lear] La caída no es sólo una parábola filosófica, como el salto del ciego Gloucester al abismo. Shakespeare desarrolla el tema de la caída con insistencia, de manera conseucnete, repitiéndolo al menos cuatro veces. La caída es al mismo tiempo física, espirirual, corporal y social."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 210.
"[En El rey Lear] Se rompen todos los vínculos y se derrumban todas las leyes divinas, naturales o humanas. Se desintegra completamente el orden social: el reino y la familia. No quedan ya ni rey ni súbditos, ni padres ni hijos, ni esposos ni esposas. No hay más que grandes bestias renacentistas, devorándose unas a otras como monstruos de las profundidades."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 210.
"El tema de El rey Lear es la desintegración y el desmoronamiento del mundo [ver nota*] El rey Lear empieza como las obras históricas: con la división del Estado y con la abdicación del monarca, y termina como ellas: con la proclamación de un nuevo rey. Entre el prólogo y el epílogo hay una guerra civil. Pero, a diferencia de lo que ocurre en las obras históricas y en laas tragedias, el mundo no logra cicatrizar sus heridas. En El rey Lear no hay un joven Fortimbrás que no duda ante nada y que termina conquistando el trono de Dinamarca; tampoco un joven Octavio que se convierta en César Augusto; ni un noble Malcolm, que después de los crímenes de Macbeth, 'devuelve a las noches el sueño, y la comida a las mesas'. En los epílogos de las obras históricas y de las tragedias, el nuevo monarca invita a los presentes a asistir a su coronación. En El rey Lear no habrá ninguna coronación. Edgar no tiene a quien invitar: todos han muerto, muchos de ellos asesinados. Las palabras de Gloucester se han cumplido: 'Así este gran mundo se hundirá en la nada' (El rey Lear, IV, vi). Aquellos que han sobrevivido: Edgar, Albany y Kent, son como Lear 'simples despojos de la naturaleza'. [ver nota**]
·····Los doce personajes principales se dividen a partes iguales entre justos e injustos. La mitad son buenos, la otra mitad son malos. La división es igual de consecuente y abstracta como en una moraleja. Pero en esta moraleja todos acaban destruidos: los nobles y los innoblesd, los perseguidos y los que persiguen, los torturados y los toruradores. La vivisección durará hasta que el escenario quede vacío."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 209.

[Nota*: El tema es más bien el motivo por el cual se desintegra el mundo. Lo realmente importante es el análisis de la estupidez humana. Los buenos e inteligentes permanecen ocultos, a la espera de que los acontecimientos les permitan retomar las riendas de su destino, como falsos tontos.]

[Nota **: No estoy de acuerdo con esto último. Al contrario, tras el caos absoluto, y a pesar de que el bando victorioso ha sido el que reúne a las fuerzas del mal, los tres personajes citados representan las fuerzas del bien que se restauran.]
"Como personaje teatral, como caràcter, Lear es ingenuo, ridículo y tontorrón."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 185.
·
[Nota: De hecho, yo suelo llamarla una tragedia de locos y de tontos: todos lo son. Incluso la maldad de los malos es, esencialmente, tontoría, falta de previsión, incapacidad de penetrar y comprender el futuro.]

domingo, 11 de julio de 2010

"Shakespeare nunca tenía miedo a la crueldad. A Gloucester le arrancarán los ojos, Lear se volverá loco. El gran Otelo, el orgulloso y apuesto Otelo deber ser humillado físicamente."
Jan Kott: Shakespeare, nuestro contemporáneo. Alba Editorial, Barcelona, 2009, pág. 162.

martes, 29 de junio de 2010

"William Shakespeare no supo resistirse nunca al reto de las nuevas modas. Su Rey Lear fue un intento de demostrar que podía trabajar tan bien como cualquiera según el nuevo estilo del horror refinado. Pero, al ser un genio, no pudo menos que trascender la simple moda, y su interés por el alma humana era tal que sus personajes tendían a romper las ataduras de la forma: el Príncipe de Dinamarca acaba siendo demasiado grande para Hamlet. Pero, en este momento, quizá para vergüenza propia, comenzó a escribir obras del tipo de las de Beaumont y Fletcher. La primera de ellas, Pericles, príncipe de Tiro, es una de sus peores piezas. No se encuentra en la edición en folio de 1623, y muy poco amantes de Shakespeare lo han lamentado. Es una obra caótica.
·····¿Por qué, en su situación acomodada y tras haber dejado el teatro, se tomó la molestia de participar en aquella mezquina competición? Es probable que, en una de sus visitas a Londres o con motivo de alguna gira de los Hombres del Rey por el condado de Warwick, dijera a Burbage que en la Confessio Amantis de Gower había una historia bastante buena y que debían encargar a alguien su dramatización. Ese alguien existió -probablemente un pirateador llamado George Wilkins-, y el resultado fue tan malo que se llamó sin duda a Will para que hiciera cuanto estuviese en sus manos para repararlo. [...]
·····El argumento es un artilugio chirriante, con incesto, naufragio, piratas, una esposa muerta que en realidad no ha fallecido, intentos de asesinato y milagros, sin espacio para el desarrollo de los personajes."
Anthony Burgess: Shakespeare. Ediciones Península, Barcelona, 2006, págs. 209-210.

domingo, 27 de junio de 2010

"En Navidad de 1606, la corte recibió como obsequio El rey Lear. Resulta difícil considerar la pieza un entretenimiento festivo, y uno se pregunta qué pensó de ella la reina Ana, tan amiga del disfrute. O, por ejemplo, el propio rey Jacobo, aunque debió de parecerle que la enloquecida fantasía de Shakespeare sobre la ingratitud suscitaba ecos en su interior. El tema del respeto a un soberano por derecho divino se proclama ya en la primera escena en voz suficientemente alta, pero Lear se parece demasiado a Jacobo en desear la adulación empalagosa más que la verdad lisa y llana; el rechazo de la honradez es el origen de su tragedia."
Anthony Burgess: Shakespeare. Ediciones Península, Barcelona, 2006, pág. 192.